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PELIGRO DE EXTINCIÓN

Gravemente amenazadas

A pesar de la importancia vital de estos insectos por su función como polinizadores de una gran mayoría de las especies que se encuentran en nuestro planeta y de nuestros cultivos, los estudios demuestran una tendencia general descendente en la diversidad mundial de las abejas y suscita preocupación por la situación de estas polinizadoras cruciales.

Las abejas halíctidas, por ejemplo, polinizan cultivos importantes como la alfalfa, los girasoles y las cerezas. Aunque son menos conocidas, estas abejas salvajes complementan el trabajo de las abejas melíferas en colmenas gestionadas.

"Aunque las abejas melíferas pueden ser polinizadoras eficientes de muchos cultivos, la dependencia de una sola especie es muy arriesgada", afirma en este artículo de National Geographic Eduardo Zattara, biólogo del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente en Bariloche, Argentina.

De las 20 000 especies que existen, muchas polinizan el 85 por ciento de los cultivos y las frutas en todo el mundo. Durante las últimas décadas, el número de especies de abejas documentadas en estado silvestre ha descendido a nivel mundial: no hemos visto a un cuarto de las especies desde la década de 1990.

El auge agrícola a nivel mundial provocó una fuerte pérdida de hábitat durante la segunda mitad del siglo pasado, mientras que el uso de plaguicidas afectó a muchas de las plantas de las que dependen las abejas.

Además, el aumento de las temperaturas debido al cambio climático ha matado a muchas de las poblaciones, y ha expulsado a otras especies de abejas de sus áreas de distribución. Otra de las causas del declive es la introducción de especies no autóctonas para polinizar cultivos agrícolas específicos, lo que a menudo introduce también patógenos que provocan pandemias entre estos insectos. 

Causas de muerte de las abejas


Reina debil

Lo más detectable entre las causas comunes de la muerte de las abejas es una reina fallida, mal fecundada, vieja o enferma con daños en sus ovariolas. Durante la estación cálida del final de la primavera, cuando una reina es deficiente y comienza a volverse infértil, las abejas a menudo la reemplazan por otra con éxito.

Las nuevas reinas criadas durante los fríos meses de invierno, sin embargo, no pueden ir en vuelos de apareamiento con los zánganos, pues no existen en esa época.

Esto condena a la colonia a criar abejas sólo de huevos infértiles y convertirse en colmena zanganera, destinada a disminuir su población y morir a medida que las viejas abejas obreras fallezcan.

Esta es la razón por la cual es importante asegurarse de que una reina fértil, relativamente joven y saludable, encabece sus colonias mientras se dirigen hacia el invierno.


Ácaro Varroa destructor
Investigaciones recientes,  han revelado que los ácaros debilitan el sistema inmunológico de las abejas al alimentarse de sus grasas en estado foretico y de su hemolinfa en estado de desarrollo dentro del opérculo.

El ectoparásito hace a las abejas mucho más susceptibles a una gran cantidad de virus y enfermedades que a veces se conocen como Síndromes del Ácaro Parásito.

Si bien, la situación clásica es la colmena que ingresa al invierno con una alta carga de ácaros y no vive lo suficiente para ver llegar la primavera, las abejas también pueden sucumbir al ácaro durante los meses cálidos y activos.

De allí la necesidad de realizar los tratamientos cuando corresponde y asegurarnos que están bien realizados y la carga o presión de Varroa ha disminuido al mínimo.

Otro ejemplo de la muerte de una colonia relacionada con Varroa es la cría con pinchazos en el opérculo, o pupas que están destapadas o solo parcialmente tapadas y con un aspecto poco saludable.

A menudo se combina con manchas blancas de heces de ácaros que quedan en las celdas de cría vacías donde se reprodujo el parásito Varroa.

Otros síntomas de la muerte de las abejas, inducida por Varroa, son las colmenas, que contienen abejas muertas con alas deformes o abdómenes encogidos, y suelos cubiertos de ácaros.

Falta de Alimento para el Invierno

A veces, una colmena se morirá de hambre como resultado de entrar en el invierno con insuficiente almacén de alimentos (miel).

Las abejas mueren de hambre cuando no se dejan cantidades suficientes de miel en la colmena durante el otoño. Algunos dirán que las abejas mueren de hambre, mientras que otros, acertadamente, culparan del error al apicultor.

Otro escenario es la colmena que emerge del invierno tan débil que el pequeño grupo de abejas es incapaz de generar suficiente calor para defenderse de una ola de frío de final de temporada.

Mueren de hambre a pocos centímetros de la miel operculada que hay en la colmena, dejando un pequeño grupo muerto en la superficie del panal.


Falsas primaveras

Las falsas primaveras se han vuelto comunes en todos los lugares del mundo debido al Cambio Climático, ocurre entonces, que el tiempo es bueno y las provisiones de alimento son optimas.

La colmena inicia un frenético estallido de reproducción que ocupan gran parte de los cuadros y algunas pocas reservas, pero de pronto el clima cambia, vuelve un pequeño invierno, diez a veinte días de frío y lluvia.

Las abejas ya no pueden ir por alimentos afuera y dentro, la gran población se queda sin reservas. Al no comer, se quedan sin energía para lograr mantener el calor de la colonia, pues las abejas son poiquilotermas, es decir, dependen del alimento, el bolo invernal y el sol para producir calor.

Dentro de la colmena, la desesperación es absoluta, sin comida, sus cuerpos pronto comienzan a congelarse y mueren cayendo al fondo del piso, el apicultor encuentra una inmensa alfombra negra, una capa de centímetros abejas apiñadas que cubren la piquera, así las pocas que sobreviven tampoco pueden salir al exterior.

El panorama en los marcos es dantesco y muy duro de ver para el apicultor. Las débiles abejas buscan incansablemente una gota de alimento, sus cuerpos se encuentran en el interior de las celdillas muertas de hambre y frío.


Muerte de abejas por Inanición

Generalmente, se encuentran muertas en el costado de la caja de la colmena, o en el último panal que no tiene miel, también muestran a la inanición como la principal causa de su muerte.

La prevención de la inanición o hambre durante el invierno es quizás el error que puede corregir con más facilidad un apicultor, simplemente dejando suficiente miel en la colmena.

Humedad en la colmena

Cuando se encuentra muerta una colmena, los panales y las abejas están mohosos y húmedos, es probable que la humedad alta y la ventilación insuficiente sean las responsables de la muerte de las abejas.

Esta situación puede deberse a la mala ventilación, a no utilizar suelos sanitarios o el abuso de alimentos artificiales introducidos por el apicultor con una humedad muy alta (demasiada agua en su preparación).

Son malos hábitos que todos debemos corregir, pues a las abejas no hace falta alimentarlas si dejamos suficiente alimento y en caso extremo debe hacerse en otoño o invierno con miel.

Otras veces, puede ser algo tan simple como una tapa de colmena que no está asegurada, que permiten que el fuerte viento o las lluvias penetren dentro de la caja.

Las abejas pueden soportar estar mojadas durante los periodos de clima cálido, pero mojarse durante el frío del invierno suele ser mortal, especialmente si la colonia ya se ha debilitado por la presión del parásito Varroa.

También es importante comprender que la humedad incrementará la Nosemosis desde el otoño hasta la primavera.

Loque Americana

Los signos clásicos de la AFB o loque americana, son los opérculos perforados que pueden ser de color marrón oscuro o negruzcos y de apariencia grasosa; un patrón de cría de salteada; el hedor fuerte y asqueroso de la pupa de abeja convertida en mocos.

Todos los apicultores que sospechen tener la enfermedad AFB deben declararla, aceptar una prueba de infección o sacrificar la colmena inmediatamente.

El peligro para el resto de las abejas en el colmenar, sin mencionar al resto de las colmenas de la región, hace que esta mortal y altamente contagiosa enfermedad sea la número uno de las pesadillas de un apicultor. Por lo tanto, la identificación de la Loque por parte de los apicultores debe ser una prioridad.

Protocolo para Loque Americana

Se debe sellar completamente la colmena muerta para evitar la propagación de la enfermedad, retirar esa colmena del apiario y desinfectar todos los instrumentos, trajes, vehículo, etc. que se hayan usado tras tocar la colmena. Recordad que la Loque americana es una patología (EDO) por lo tanto, se debe dar aviso al veterinario.

Muerte por robo

Cuando encuentras una colonia muerta sin miel en ella, una pregunta importante que debes hacer es: ¿Las abejas que vivían en la colmena se comieron todo y se murió de hambre, o la colonia estaba débil o murió, permitiendo que la miel que quedaba en la colmena fuera robada o pillajeada por otras abejas o ladrones?

Si las celdas donde se almacenaba la miel tienen un aspecto áspero, las celdillas operculadas se abrieron forzadas y en el suelo inferior también se observa lleno de trozos mascados de cera, la conclusión es sencilla, la colmena fue saqueada por pillaje.

En tales casos, uno debe evaluar los restos del nido de cría, en un esfuerzo por determinar por qué la población de la colonia se redujo hasta el punto en que no pudo defenderse con éxito de los ladrones, perdió toda su miel y murió de hambre.


Pequeño escarabajo de la colmena

Este animalito especialista en el disfraz químico, pasa al interior de la colmena sin que las abejas se den cuenta de que su aspecto nada tiene que ver con una hermana obrera o un macho zángano.

Es terrible, un aniquilador imparable. Menos mal que solo en pocos lugares del planeta prolifera y que un ejército de apicultores asustados lo vigilan.

A veces, los pequeños escarabajos de la colmena se vuelven tan abundantes en una colonia que la colmena se queda sin reina y sin crías, pues no hay ni una sola celdilla o cuna donde poner huevos de abeja, y se desvanece la colmena debido a la falta de obreras jóvenes para reemplazar a sus ancianas hermanas.

Nosemosis, muerte silenciosa de las abejas Apis mellifera


Existen dos categorías de tipo Nosemosis, Nosema Apis, Nosema ceranae, siendo esta última la más letal, ya que no da síntomas evidentes hasta que la colmena quedó sin abejas, al contrario de nosema Apis, que deja huellas de diarrea por la colmena y es fácilmente identificable.

La Nosemosis es una enfermedad de las abejas adultas, pero igual ataca a la reina y el zángano. Es causada por un hongo microsporidio, cuyo microorganismo vive como parásito en las células epiteliales que recubren el interior del intestino medio de las abejas donde cumple su ciclo de vida.

En el transcurso de una de las fases de su desarrollo el agente causal produce esporas, formas de conservación y de diseminación del mismo.

Se manifiesta por lo general a fines de invierno o a principios de primavera llegando a observarse los niveles más altos de infección durante la primavera.

Causas de muerte de las abejas


Reina debil

Lo más detectable entre las causas comunes de la muerte de las abejas es una reina fallida, mal fecundada, vieja o enferma con daños en sus ovariolas. Durante la estación cálida del final de la primavera, cuando una reina es deficiente y comienza a volverse infértil, las abejas a menudo la reemplazan por otra con éxito.

Las nuevas reinas criadas durante los fríos meses de invierno, sin embargo, no pueden ir en vuelos de apareamiento con los zánganos, pues no existen en esa época.

Esto condena a la colonia a criar abejas sólo de huevos infértiles y convertirse en colmena zanganera, destinada a disminuir su población y morir a medida que las viejas abejas obreras fallezcan.

Esta es la razón por la cual es importante asegurarse de que una reina fértil, relativamente joven y saludable, encabece sus colonias mientras se dirigen hacia el invierno.


Ácaro Varroa destructor
Investigaciones recientes,  han revelado que los ácaros debilitan el sistema inmunológico de las abejas al alimentarse de sus grasas en estado foretico y de su hemolinfa en estado de desarrollo dentro del opérculo.

El ectoparásito hace a las abejas mucho más susceptibles a una gran cantidad de virus y enfermedades que a veces se conocen como Síndromes del Ácaro Parásito.

Si bien, la situación clásica es la colmena que ingresa al invierno con una alta carga de ácaros y no vive lo suficiente para ver llegar la primavera, las abejas también pueden sucumbir al ácaro durante los meses cálidos y activos.

De allí la necesidad de realizar los tratamientos cuando corresponde y asegurarnos que están bien realizados y la carga o presión de Varroa ha disminuido al mínimo.

Otro ejemplo de la muerte de una colonia relacionada con Varroa es la cría con pinchazos en el opérculo, o pupas que están destapadas o solo parcialmente tapadas y con un aspecto poco saludable.

A menudo se combina con manchas blancas de heces de ácaros que quedan en las celdas de cría vacías donde se reprodujo el parásito Varroa.

Otros síntomas de la muerte de las abejas, inducida por Varroa, son las colmenas, que contienen abejas muertas con alas deformes o abdómenes encogidos, y suelos cubiertos de ácaros.

Falta de Alimento para el Invierno

A veces, una colmena se morirá de hambre como resultado de entrar en el invierno con insuficiente almacén de alimentos (miel).

Las abejas mueren de hambre cuando no se dejan cantidades suficientes de miel en la colmena durante el otoño. Algunos dirán que las abejas mueren de hambre, mientras que otros, acertadamente, culparan del error al apicultor.

Otro escenario es la colmena que emerge del invierno tan débil que el pequeño grupo de abejas es incapaz de generar suficiente calor para defenderse de una ola de frío de final de temporada.

Mueren de hambre a pocos centímetros de la miel operculada que hay en la colmena, dejando un pequeño grupo muerto en la superficie del panal.


Falsas primaveras

Las falsas primaveras se han vuelto comunes en todos los lugares del mundo debido al Cambio Climático, ocurre entonces, que el tiempo es bueno y las provisiones de alimento son optimas.

La colmena inicia un frenético estallido de reproducción que ocupan gran parte de los cuadros y algunas pocas reservas, pero de pronto el clima cambia, vuelve un pequeño invierno, diez a veinte días de frío y lluvia.

Las abejas ya no pueden ir por alimentos afuera y dentro, la gran población se queda sin reservas. Al no comer, se quedan sin energía para lograr mantener el calor de la colonia, pues las abejas son poiquilotermas, es decir, dependen del alimento, el bolo invernal y el sol para producir calor.

Dentro de la colmena, la desesperación es absoluta, sin comida, sus cuerpos pronto comienzan a congelarse y mueren cayendo al fondo del piso, el apicultor encuentra una inmensa alfombra negra, una capa de centímetros abejas apiñadas que cubren la piquera, así las pocas que sobreviven tampoco pueden salir al exterior.

El panorama en los marcos es dantesco y muy duro de ver para el apicultor. Las débiles abejas buscan incansablemente una gota de alimento, sus cuerpos se encuentran en el interior de las celdillas muertas de hambre y frío.


Muerte de abejas por Inanición

Generalmente, se encuentran muertas en el costado de la caja de la colmena, o en el último panal que no tiene miel, también muestran a la inanición como la principal causa de su muerte.

La prevención de la inanición o hambre durante el invierno es quizás el error que puede corregir con más facilidad un apicultor, simplemente dejando suficiente miel en la colmena.

Humedad en la colmena

Cuando se encuentra muerta una colmena, los panales y las abejas están mohosos y húmedos, es probable que la humedad alta y la ventilación insuficiente sean las responsables de la muerte de las abejas.

Esta situación puede deberse a la mala ventilación, a no utilizar suelos sanitarios o el abuso de alimentos artificiales introducidos por el apicultor con una humedad muy alta (demasiada agua en su preparación).

Son malos hábitos que todos debemos corregir, pues a las abejas no hace falta alimentarlas si dejamos suficiente alimento y en caso extremo debe hacerse en otoño o invierno con miel.

Otras veces, puede ser algo tan simple como una tapa de colmena que no está asegurada, que permiten que el fuerte viento o las lluvias penetren dentro de la caja.

Las abejas pueden soportar estar mojadas durante los periodos de clima cálido, pero mojarse durante el frío del invierno suele ser mortal, especialmente si la colonia ya se ha debilitado por la presión del parásito Varroa.

También es importante comprender que la humedad incrementará la Nosemosis desde el otoño hasta la primavera.

Loque Americana

Los signos clásicos de la AFB o loque americana, son los opérculos perforados que pueden ser de color marrón oscuro o negruzcos y de apariencia grasosa; un patrón de cría de salteada; el hedor fuerte y asqueroso de la pupa de abeja convertida en mocos.

Todos los apicultores que sospechen tener la enfermedad AFB deben declararla, aceptar una prueba de infección o sacrificar la colmena inmediatamente.

El peligro para el resto de las abejas en el colmenar, sin mencionar al resto de las colmenas de la región, hace que esta mortal y altamente contagiosa enfermedad sea la número uno de las pesadillas de un apicultor. Por lo tanto, la identificación de la Loque por parte de los apicultores debe ser una prioridad.

Protocolo para Loque Americana

Se debe sellar completamente la colmena muerta para evitar la propagación de la enfermedad, retirar esa colmena del apiario y desinfectar todos los instrumentos, trajes, vehículo, etc. que se hayan usado tras tocar la colmena. Recordad que la Loque americana es una patología (EDO) por lo tanto, se debe dar aviso al veterinario.

Muerte por robo

Cuando encuentras una colonia muerta sin miel en ella, una pregunta importante que debes hacer es: ¿Las abejas que vivían en la colmena se comieron todo y se murió de hambre, o la colonia estaba débil o murió, permitiendo que la miel que quedaba en la colmena fuera robada o pillajeada por otras abejas o ladrones?

Si las celdas donde se almacenaba la miel tienen un aspecto áspero, las celdillas operculadas se abrieron forzadas y en el suelo inferior también se observa lleno de trozos mascados de cera, la conclusión es sencilla, la colmena fue saqueada por pillaje.

En tales casos, uno debe evaluar los restos del nido de cría, en un esfuerzo por determinar por qué la población de la colonia se redujo hasta el punto en que no pudo defenderse con éxito de los ladrones, perdió toda su miel y murió de hambre.


Pequeño escarabajo de la colmena

Este animalito especialista en el disfraz químico, pasa al interior de la colmena sin que las abejas se den cuenta de que su aspecto nada tiene que ver con una hermana obrera o un macho zángano.

Es terrible, un aniquilador imparable. Menos mal que solo en pocos lugares del planeta prolifera y que un ejército de apicultores asustados lo vigilan.

A veces, los pequeños escarabajos de la colmena se vuelven tan abundantes en una colonia que la colmena se queda sin reina y sin crías, pues no hay ni una sola celdilla o cuna donde poner huevos de abeja, y se desvanece la colmena debido a la falta de obreras jóvenes para reemplazar a sus ancianas hermanas.

Nosemosis, muerte silenciosa de las abejas Apis mellifera


Existen dos categorías de tipo Nosemosis, Nosema Apis, Nosema ceranae, siendo esta última la más letal, ya que no da síntomas evidentes hasta que la colmena quedó sin abejas, al contrario de nosema Apis, que deja huellas de diarrea por la colmena y es fácilmente identificable.

La Nosemosis es una enfermedad de las abejas adultas, pero igual ataca a la reina y el zángano. Es causada por un hongo microsporidio, cuyo microorganismo vive como parásito en las células epiteliales que recubren el interior del intestino medio de las abejas donde cumple su ciclo de vida.

En el transcurso de una de las fases de su desarrollo el agente causal produce esporas, formas de conservación y de diseminación del mismo.

Se manifiesta por lo general a fines de invierno o a principios de primavera llegando a observarse los niveles más altos de infección durante la primavera.

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